lunes, enero 07, 2008

7 de enero 2008



Después de las vacaciones, merecidas, disfrutadas y descansadas....vuelvo a la rutina cotidiana.....algo cansada, bronceada y contenta.

Guanacaste (provincia en el Pacífico costarricense) me abrió sus puertas inesperadamente un 2 de enero, allá por la frontera con Nicaragua, a 12 km para ser exacta. Sonzapote....no hay playa, está el Río Sapoá a 2km, no hay turistas, todos locales. Los precios son en colones, la antigua cantina del caserío se degeneró en iglesia cristiana aún en construcción (la esperanza es lo último que se pierde), hay dos pulperías y montañas, caballos, calle de tierra, casas con grandes terrenos y gente feliz, sencilla, tranquila, que observan con atención las historias de la que es su capital, pero de la cual están orgullosos y contentos de estar a 300km.

Don Hércules, campesino de 85 años que peleó en la guerra de 1948 a favor de los "calderonistas" a pesar de ser ahora liberacionista hasta con casa verde, viste sombrero, manos grandes y trabajadas más miles de horas al sol que le curtieron la piel como el mejor de los cueros. Su casa tiene dos habitaciones, de madera, un corredor con sillones viejos desde donde se sienta por las noches "a ver pasar carros" (el lugar cuenta con unas 20 casas aproximadamente). Los platanares y árboles de mango, naranja, limón, papaya y demás le cobijan sus noches y la cocina de leña en la parte posterior de la casa le augura café caliente y un siempre listo gallo pinto (arroz con frijoles). El piso de la cocina es de tierra y el tizne recubrió las pesadas tablas que hacen de su cocina la división del baño, el cual consta de una manguera resguardada por plásticos que hacen de pared.

En una tertulia nocturna, en la que él decidió contarme algunas de sus anécdotas sobresalió lo más importante. Es un anciano, su casa tiene una cama, unas sillas y un viejo televisor. Hay focos de batería para ubicarse cuando no hay luna, ya que la luz de la misma no la equipara ningún foco de baterías, como bien dice él. Don Hércules no anda pensando en la cirugía que le quite las arrugas provocadas por tanto sol, no se preocupa por el asma y la bronquitis crónica producto de tabaco puro (cultivado por él y del cual prescinde hace años) y el humo de la cocina, no le interesa saber si tiene o no sobrepeso, ignora qué es el colesterol, toma café negro a diario, cocina con manteca, desconoce que el sol produzca cáncer de piel. Cuenta de las noches en las que con unos tragos de más, "ahí por el río se le apareció La Mona" (mitad mujer, mitad mono), también recuerda como el hombre sin cabeza decidió mostrarle su tronco acéfalo y el orgullo de saber usar el machete para tranquilizar, aún hoy, a quien no se muestre agradable con él. Las tucas de leña para su cocina las corta él desde las 5am, luego de que su despertador infalible (los gallos) le anuncien la llegada de un nuevo día. Detesta San José pues las veces que ha venido no logra comprender como vivimos entre cárceles llamadas casas (por tantas rejas), él prefiere su parcela, su río, su Guanacaste, sus árboles y todas las plantas medicinales que él mismo emplea para curarse de sus males. Se siente feliz, agradecido con la vida pues tiene casa y vida, y aunque alardea de las cinco mujeres que tuvo en su momento hoy añora tener solo una y tenerla contenta, pero al no tenerla porque las que ha llevado a su casa le han robado lo poco que tiene, dice no pedirle nada a la vida, se siente en permanente deuda con ella.

Don Hércules vive en Guanacaste, la provincia que se ha visto asediada, prostituida y degenerada por el dinero, el algunas veces llamado "progreso". Las calles de tierra han ido abriéndose de piernas frente al petróleo, las aguas marinas cuentan ahora por miles las "E. Coli", los precios en muchos restaurantes y tiendas están en dólares bajo amenaza de no recibir colones, los lotes con vista al mar cuestan un millón de dólares americanos. Los árboles son derribados para dar paso a torres de diez y quince pisos que ocuparán los gringos retirados (en su mayoría) para tener sus últimos días de vida con vista al mar.

A Don Hércules le han ofrecido los extranjeros comprarle algunos de sus lotes (de 500 mts cuadrados aprox, cada uno) en un millón de colones. Don Hércules se vio tentado a vender una de sus tierras, "como no hacerlo si iba a ser millonario; Usted sabe...un millón!!" pero luego pensó que la tierra trabajada no se vende, se cuida.
Hoy me pregunto, cuántos campesinos como él se ven estafados a diario por alguien que por saber usar calculadora y chequera se quiere pasar de listo ofreciendo una cochinada por un terreno invaluable.

A Sonzapote no llega aún este "progreso", es aún de los guanacastecos, es aún Costa Rica. Ojalá y nos perdure.....

Guanacaste, enero 2008.

11 comentarios:

Denise dijo...

Qué post tan hermoso. Y bien escrito, e inteligente y lleno de razón. Y qué impotencia más cabrona se me acumula en la panza, en el pecho... qué impotencia :-P

Mónica...Cine Cuentos. dijo...

Precioso post, me alegro que hayas pasado bien tus vacaciones...

Nos vemos Bsss. ¿Qué tal te trae el 2008? Me parece que bien ¿no?

Amorexia dijo...

Que a Don hércules lo cobije la pampa y el orgullo y el honor por siempre.
Lástima que nunca valoramos, que no planificamos nuestras las tierras de los abuelos, ahora quejarse es fácil y no hacer nada la consigna, como lo fue siempre, de que nos quejamos si no es el gringo el malvado, si no el tico por codicioso y dejado, Don Hércules nos da una buena lección a todos.

Que lindas vacaciones amiga.

Saludos desde mi hora mas oscura.

el burro dijo...

gracias por llamar !!! :(

La Skinny Bitch dijo...

"Hoy me pregunto, cuántos campesinos como él se ven estafados a diario por alguien que por saber usar calculadora y chequera se quiere pasar de listo ofreciendo una cochinada por un terreno invaluable."

Y lo mas triste es que al tiempo terminan mas pobres de lo que empezaron, viviendo en un precario y anorando lo que dejaron atras.

Para pensar que esas mansiones a la orilla de la playa... la "casa de playa" con costos pasa con personas 2 veces al anio.

Cromatica dijo...

Pintoresco es este post! que me llena de nostalgia de encontrar esas esquinas donde la gente sabe ser cordial, sincera y viven sin pretensiones.

Ahora en Febrero estare unos dias en Tiquicia, espero poder tener alguna experiencia como la que has tenido, conocer algo autentico que nos alimente el espiritu y nos haga ver realmente lo que en el fondo valoramos, ser autenticos.

Hace mas de 20 años, exploramos una ruta entre la fortuna y el arenal, calle mala de piedras y nos tomo la noche de sorpresa junto con el mal tiempo, un puente lavado nos detuvo y una familia cercana de casita humilde, nos brindo su cobijo, saco a sus hijos de las habitaciones para darnoslas a nuestra familia que eramos mucho, y en su hospitalidad no hubo reparos, desayuno esplendido del que no aceptaron que les retribuyeramos su ayuda, se ofendieron. Esa fue una experiencia en donde supones que la gente de zonas apartadas aun conserva creer en la gente y ayudarla cuando necesitan sin ver que pueden sacar a cambio.

besos y abrazos.

Luciana Contrera dijo...

Hermosa esta entrada que has escrito aquí. Da mucho que pensar, ¿no?
Por un lado, me llamo la atención lo que dices en la frase: "Se siente feliz, agradecido con la vida pues tiene casa y vida. (...)Dice no pedirle nada a la vida, se siente en permanente deuda con ella". No puedo evitar reflexionar sobre mi vida diaria, con que muchas veces comparo felicidad con cantidad de bienes, cuando, en realidad, con frencuencia son éstos los que evitan que me sienta llena, feliz. ¡Qué bueno sería aprender a vivir así, agradecidos con la vida sólo por eso, porque está, porque es nuestra, porque cada día nos levantamos y podemos disfrutar del sol (o de la lluvia)!
Por otra parte, no pude evitar ver cómo ha arrasado la potencia estadounidense sobre nuestros países latinoamericanos. Es la triste realidad que nos toda vivir hoy en día. Ojalá todos fuéramos capaces, como Don Hércules, ¡no! Defiendo lo mio porque vale más de lo que uds. me pueden pagar, porque es mi tierra, es el lugar donde crecí y donde está mi historia. Porque no voy a dejar que pasen por encima.
Es indignante lo que está pasando en nuestros países. Pero creo que la solución está por aquí, por no dejarse influenciar con dinero.
Muchas gracias por la entrada. Muy bonita, la verdad.

Y muchas gracias por pasarte por mi blog. Eres recibida cuando desees visitarlo nuevamente. Yo por mi parte, creo que seguiré pasandome por aquí bastante seguido. ¡Hasta pronto!

Luciana

Heroe Anonimo dijo...

Reto para ti en el chapui!
Un saludo!

Eugenia dijo...

Qué excelente descripción haces del lugar. Me hiciste sentirme ahí y me dio bastante nostalgia.

Cuándo vas a publicar un libro? Es que si no lo haces, vas a ser una escritora en pleno desperdicio...!

Me alegro de que hayas pasado unos lindos días y que hayas conocido a don Hércules.

Un beso.

Mamen. dijo...

Viajé contigo Mariela y disfruté mucho leyéndote.
Un fuerte abrazo.

Mamen.

ElPoeta dijo...

Hola, querida amiga. Paso sólo un momento a decirte que estoy celebrando la entrada número 100 de mi blog con unos versos dedicados a todos mis lectores. Un beso y mi cariño,
V.