sábado, agosto 12, 2006

De condominios y otros ghettos...(Mariela Fletes)


Compre el suyo ya, casa modelo a la izquierda. A quince minutos del centro, a tres del Mall y a cuatro kilómetros del aeropuerto.

Pisos laminados, excelentes acabados, amplias zonas verdes (2 X 2), seguridad 24 horas, piscina, 2 baños y medio, 3 cuartos y medio, media cocina y un cuarto de sala.

El precio...evidentemente en dólares (para que sea más chic)

Zonas residenciales, casas, apartamentos, condominios...

Qué ofrecen hoy en día los condominios? Razón casi que primaria, al menos en el argot cotidiano...seguridad y más seguridad. Todos dentro de un mismo perímetro, sin paredes ni techos propios, probablemente, pero con una caseta que sí tiene sus propias paredes, techo y privacidad. Colores dedocráticamente escogidos, preferiblemente un cafesito tipo colonial, que no desentone con las tejas. Estilo provençal, mexicano o colonial, sin que necesariamente se apeguen al modelito ni que quienes les habitan conozcan mucho la diferencia.

Todos se han vuelto tan comunitarios, tan socialistas, tan de comuna, que practican la cercanía con sus semejantes mucho más que antes. Entre tu cochera y la mía, tan solo tu carro y el mío...

Además del color y apariencia al mejor estilo Rosti-Chicken, pues hay más ventajas. Las escaleras, por ejemplo, son adornadas casi que uniformemente con barandas de hierro recién añejadas, hay un acceso a la amplia zona verde, con puertas de vidrio corredizas con marcos metálicos; muy a pesar de que entre lo añejado, lo colonial y lo provençal el metal no sea lo usual. Las cocinas tienen desayunador, si usted quiere meter una mesa, vea a ver adonde la pone. Si usted quiere pintar su casa diferente, vea a ver con quien se indispone, si compra perro, que de preferencia sea mudo y en todo caso no grande. Si lo que desea es una fiesta, invite a los vecinos, soborne a la policía o alquile el rancho de la comuna con un mes de anticipación. Si siempre quiso tener piscina, pues acostúmbrese a la snob vecina, a los niños gritones del frente y al viejo verde que siempre le mira más allá de los ojos. Si sus parientes o amigos tienen carro, y además pretenden visitarle más de cuatro o cinco de éstos, pues contrate guachiman externo porque no todos cabran dentro del precinto.

Cuando esté siendo perseguido para un bajonazo, mejor diríjase a las élites de seguridad de cualquier caseta de condominio, son más eficientes y temibles que los propios policías (para eso están no?)

Si usted es delincuente, le será aún más fácil! Los guardas, en caso de que haya varios, por lo general no se mueven mucho de la caseta, y si lo hacen habrá un turno rutinario en el cual pasen ronda. Las puertas no siempre están con llave y las rejas no se estilan. Incluso podrá salir motorizado si logra un soborno a cambio de medio botín.

Si tiene niños, pues genial, podrán correr por todo el precinto con los vecinos, jugar, y sentir que existe algo que se llama libertad, aunque sea gráficamente dentro de cuatro murallas no siempre tan amplias.

Cuando se sienta solo, pues empiece a tocar puertas a ver quien le abre, recuerde que hay espíritu de comuna en el país.

Si desea gastar todo su dinero, pagar una deuda por años de años o simplemente unirse a la moda, compre ya su condominio, corra que se acaban! Con ese mismo dinero, en algunos casos, podría tener su propio lote, su propia casa y su propio guarda, pero... no se preocupe! Ni siquiera tendrá que molestar a sus neuronas en pensar qué pared adonde y cuál cuarto, y menos en hacer el jardín. En la ínfima cuota que se cobra por mes, se incluye al guarda y al servicio de jardinería de su pesetita de zacate.

Compre muchos cuadros, tome muchas fotos, la naturaleza está aquí en su propio país. La vegetación es exhuberante y hay tierra fértil por doquier, más allá de sus adoquines, sus cocheras compartidas, su hacinamiento permanente y su pérdida de privacidad.

Por cierto, no olvide que la función domadora del condominio le será de utilidad a sus hijos para entender que nada se logra sin un permiso por escrito, que la tv y la música no sobrepasan nunca unos cuantos decibeles, que las fiestas contemplan limitaciones, que las mascotas se encierran, que la originalidad es para otros, que maldad y pobreza siempre quedan afuera, que no hay nada mejor que aislarse entre cuatro paredes con unos cuantos creativos como usted.

Viva la seguridad! Todos tranquilos, todos felices y todos oprimidos.

PD: No vea películas de la II Guerra Mundial, cualquier parecido con un ghetto sería mera casualidad.

2 comentarios:

analu dijo...

Hola

Este post me pone de frente con el asunto de que no me decido si me gustan o no los condominios, asumo que como arquitecta no deberían de gustarme, pero a la vez, como ciudadana de un país inseguro lo entiendo.

Por otro lado, con eso de la originalidad, no sé, es un asunto de doble filo, por un lado hay cientos que prefieren comprar todo hecho y no joderse con lo complejo que es construir, pro otro lado, con la pésima educación que nos dan en el apartado de cultura, quizá y le hacemos un favor al entorno no dejando que la gente use su mal gusto (hay que ver cada cosa que hace la gente en sus casas).

Y sí, ya sé, es limitar la libertad de la gente, quizá, en todas las grandes ciudades se dá un poco.

mmmmm es un tema largo de debatir, que sin lugar a duda no es ni blanco ni negro, tiene elementos de ambos bandos, y es complicado ponerlos en armonía.


Saludos

Mariela dijo...

EStamos de acuerdo Analú, en realidad no había contemplado el desastre de cada quien haciendo sus casas a lo loco. Sin embargo.....sigo estando en desacuerdo con la idea del condominio.