sábado, mayo 26, 2007

Te veo venir

Me arrepiento de los panes sin endulzar
Las caricias que se hicieron a la luz de tus espaldas
Tus cabellos entre sienes que pensaban en irracional
Las luces de los autos, la oscuridad de tus entrañas

Veintisiete más o menos
Ni años ni edades
Días o meses en esto...
De querer que desciendas más allá de un Monte de Venus

Tan solo ahora te dedicas a decirme,
buscando aburrirme o deserotizarme,
culparme o blasfemarme

Las caricias que no van al frente de tus ojos
Los cabellos que en orden permanecen
Las luces ual de oficina que mortalizan pálidos frívolos

Con qué criterio,
abuso o desazón
pensaste que un chocolate era todo lo que valía este corazón

6 comentarios:

peregrina dijo...

Mo querida...no me quería dormor sin hacerme el regalo de tus versos.
Cada d{ia m{as intensos.
Un abrazo.

el bUrrO dijo...

q inspiracion !!!!
q lujo !!!
q ganas de gritar !!!!

q letras mas profundas, hasta huelen a perfume, hasta huelen a vos, MARI

HOla MAri !!!!

ElPoeta dijo...

Mariela, me encanta tu espacio y tus versos, duros, sin mordazas, sinceros. Gracias por visitarme. Te dejo un beso,
V.

Sirena dijo...

Bellísimo, Mariela. Un texto tan o mucho más delicioso que el chocolate. Encantada de descubrirte, amiga. Besos infinitos. ;)

Amorexia dijo...

Como va a venir este tipo, inmisericorde a darte un chocolate y a la vez negarte lo que realmente le pides? No entiendo por que aveces somos tan fríos, por que no nos damos cuenta que esta postura moderna y segura, que esta visión de mundo materialista, que este estado de ser por encima de todo y a pesar de, un ser individual que accede a hacercarse a otros, nos esta consumiendo el amor y la esperanza. Amorexia sin duda, no te comas el chocolate amiga, que sepa bien que tu corazón vale un grano de azucar y no una fina barra de chocolate; pero dado por la mano.

Cromatica dijo...

Como que alguien esta pidiendo cacao, o mejor dicho esta dando chocolate para pedir cacao!

Que bueno que ese chocolate trajera mas que una diarrea, trajo poesia para expropiar malos ratos.

Un abrazo