lunes, marzo 26, 2007

Adiós colegio...






Si, hace 12 años que salí del colegio, ya fui a la U, ya pasé por el pretil, ya me quemé los sesos estudiando, ya hice tesis, ya tantas cosas......

Pero este sábado fue diferente, fue único e irrepetible.

Me despedí del campus adonde pasé 14 años de mi vida. Cada aula, cada ventana, cada pedazo de zacate, cada árbol con sus nuevos nidos.

La biblioteca, la clase de música, los "lockers", el quiosco con sus panes de canela, la clase de mate, la olorosa de biología con sus ratas y culebras, la grada donde me caí, la piedra donde me oriné, el baño, la pista donde me forzaban a correr una milla, la clase donde aprendí a escribir, las de francés, el laboratorio de cómputo. El segundo piso de aulas de quinto grado donde por primera vez nos familiarizaban con una computadora de letras verdes que tenía como gran gracia "Lotus". La cancha de futbol en la que decidimos correr de un lado a otro y luego nadar en el barro hasta no vernos los ojos, el árbol de mango adonde nos subíamos, la pared que firmamos, mi infancia, mi adolescencia......

Las memorias se deslizaron por mi conciencia como torrente retenido durante mucho tiempo. Una tras otra.....

Cuando tenía 5 años pasó por mi el bus para recogerme en la "esquina del Club", a 300 metros de mi casa, donde mi mamá y mi hermana bebé me fueron a dejar con lonchera en mano para ir al "kinder". La lonchera era metálica (de las que después se oxidaban y olían a diablos) y yo iba con zapatos "Kickers" y jeans. Entré al grupo de "los elefantes", insignia que aún conservo en alguna caja. El "play" no era sofisticado ni lleno de plásticos. Había un bus viejo en el que nos peleábamos por ver quien "manejaba", las hamacas eran de metal así como los toboganes con los cuales cualquier roce generaba visita guiada a la enfermería. Las piedritas del suelo vivían más en mis rodillas que en su lugar de origen y el que me gustaba cortaba "chinas" para regalarme día a día.

Las semanas pasaron, primer grado fue traumático, el estar tiempo completo ya no era de mi agrado además de que leer y escribir ya los sabía. La gringa loca que nos pusieron de profesora guía tiraba borradores a quien hablara o no siguiera sus monastéricos rituales; a los años me enteré que era una monja rebelde y frustrada. En segundo grado "teacher Chacha" nos gritaba pero con amor y putazos cariñosos. En cuarto grado se me "declararon" por medio de un avión en el que debía marcar "si" o "no" y regresar a la brevedad. En quinto grado aún no se usaba uniforme en el colegio, aunque ante las modas y las banalidades teníamos el propio, con tennís "Reebok" de rigor y las pavas llenas de laca. Sexto grado aún no tenía exámenes retrógrados "del Ministerio". Eramos en ese momento "grandes", los reyes y las reinas de primaria. Aunque ya para ese año nos habían enchufado el patético uniforme de blusa blanca y pantalón azul.

Secundaria tuvo todo lo que se tiene en una agradable y rebelde adolescencia. Los profesores, en su mayoría, eran más amigos que figuras autoritarias y rígidas. En el "portón" comprábamos mangos con limón y sal, papitas con chile y latas de Coca Cola. En la cafetería almorzábamos y hacíamos fila interminable cuando había dedos de pollo con puré de papa. Cada uno tenía su "locker", eran de madera, grandísimos; nos cabía el alma, los desamores, los amores platónicos y las tareas sin hacer.

Sinfin de historias, recuerdos, lloradas, alegrías, carcajadas, insolencias y entre todo la formación humana de todos y cada uno.

Alegres años, a pesar de los pesares. Amigos y amigas de verdad (de los que aún estamos como si no hubiera pasado media hora) a diario, una burbuja que nos acolchonaba las crueldades de la vida.

El sábado en la noche fue la despedida, fue decir adiós, no solo a un campus que está desde hoy siendo demolido en su totalidad para dar paso a Multiplaza del Norte, sino que en cada rincón se guarda un pedazo de alma, un recuerdo, una alegría o una tristeza.

El colegio ya tiene su campus nuevo, ya "se pasaron". Pero ahí ya no hay para ésta de la clase del 94, ningún recuerdo.

Tan solo espero que tantos árboles que cuentan décadas no sean "demolidos" junto con todo el cemento y vidrio que caerá por tierra.

Bailamos el sábado, hubo fiesta en el gimnasio como en los viejos tiempos, firmamos una pared, comimos dedos de pollo de la "cafe", y pudimos ver que ya no sería nunca más lo mismo, pudimos fumar y beber licor en "el cole"!

Qué nostalgia Colegio Lincoln....



Por último, el poema que nos enseño "don Raúl" en octavo, durante 35 años a igual número de generaciones, y el cual recitamos a coro todos el sábado al atardecer:


Vuelo supremo
Julián Marchena, Costa Rica 1897-1985

Quiero vivir la vida aventurerade los errantes pájaros marinos;

no tener, para ir a otra ribera,

la prosaica visión de los caminos.

Poder volar cuando la tarde muera entre fugaces lampos ambarinos

y oponer a los raudos torbellinos el ala fuerte y la mirada fiera.

Huir de todo lo que sea humano; embriagarme de azul...

Ser soberano de dos inmensidades: mar y cielo,

y cuando sienta el corazón cansado

morir sobre un peñón abandonado

con las alas abiertas para el vuelo.

13 comentarios:

medea dijo...

Creo q el único buen recuerdo q tengo d ese colegio eran los panes d canela.

Y el auditorio, recién construido, también lo van a demoler???

Mariela dijo...

Sip, va todo para el suelo

Heriberto dijo...

Ah la nostalgia del colegio, no hay nada como eso.

el bUrrO dijo...

yo tambien estuve en el lincoln, en en lin comparable monseñor odio en desampa, donde ademas de estudiar, habia que sobrevivir, jajaja. pero el cole es el cole, historias, amores, risas y alguna q otra lagrima.
Si pudiera regresar a algun momento de mi vida, creo que regresaria al cole. Lo vacilon es ver ya compas de uno casadas, con hijos, a cada rato me invitan a los "tes" y esas preguntas que se repiten año con año
1.no te has casado borisito?
2.donde estas breteando???
3.ya te quitaron las frenillos??
4.y que nunca salista con Fulana? estaba loca por vos, y se acaba de divorciar....

el bUrrO dijo...

.... ummm me parece q se volaron unos comments, yo veia un blogmance, asi cibernetico.

el bUrrO dijo...

me la pele, ya vi los post, puede borrar mis comentarios ( estos 2 ultimos)
exeso de brete atrofia la vista

Mariela dijo...

cuales querés que borre?????

Amorexia dijo...

El paso por el cole es único! Felicidades por los recuerdos, vaya cierre con Marchena!!

Amorexia dijo...

nada como el Voca!

Andrea dijo...

Oh! recuerdos del cole que comparto con vos....

el bUrrO dijo...

queria apretarme alguna del boca, pero nunca pude

Julia Ardón dijo...

Qué lindos recuerdos. Así pasa. Todo pasa...hasta la ciruela "pasa".

Noemm dijo...

ahh tiempos!!!