martes, enero 30, 2007

Lo que fue México

Estas fotos son todas de Morelia, adonde se puede observar el parque, la gente y un simpático rotulito. El mural es de Orozco, reflejando las necesidades del ser humano.









Y aún es, porque aunque el egocentrismo con un soplo de egoísmo me tenga grabadas las imágenes en la memoria, estas ya son eso, memoria. México ha seguido viviendo, desde que me fui y hasta que vuelva. Como todo. Los jóvenes con globos estarán tal vez en la misma esquina, pero vestidos diferentes y con otro humor. El señor que me limpió los zapatos probablemente esté en el mismo parque pero hoy comiéndose un taco al pastor. La señora insoportable del hotel tal vez se haya pagado a ver y un terapeuta le esté resolviendo su mal genio. La querida amiga mexicana estará planeando no qué hacer por la noche sino qué curso tendrá que dar mañana. El guía turístico estará explicando nuevamente que él gana el salario mínimo (aunque solo lo haya dicho en inglés, para los gringos...adivinen por qué) pero diciéndole a los turistas que mejor almorzar en el restaurante del frente del que nos llevó a nosotros. El salonero amable seguirá dando margaritas pero tal vez haya tenido que servir una que otra Coca Cola. El pregonero ya no anuncia la vieja nueva del niño de Luis Miguel.

Enfin....

El viaje consistió en diez días paseando y disfrutando de lo lindo.

Unos días en el DF me hicieron sentir esa bella sensación de que al lugar al que has sid0 feliz se puede regresar siempre y cuando se pretenda serlo de nuevo pero por diferentes razones. El clima estuvo caprichoso, frío por las noches, muy frío. Soleado y sin nubes por el día, la contaminación estaba de vacaciones de Navidad por lo que se sufrió más por ella en Guadalajara que en el distrito.

Un microbús con seis personas nos recogió en el hotel, empezaríamos la "ruta de la independencia". Iniciando en Morelia, pasando por Guadalajara, Tlaquepaque, Pátzcuaro, Guanajuato (de morirse, lo mejor para mi!), San Miguel de Allende y Querétaro inicié el año 2007. Cada lugar con sus encantos y sus dolores coloniales. Las iglesias hermosas y hasta el alma de oro y plata junto con los indígenas sentados en sus afueras pidiendo qué comer. Los mismos cuyos ancestros fueron esclavizados para construirlas pero una vez terminadas se les prohibía ingresar. Aprendí que el "Pípila" fue un indígena que añorando una bien merecida independencia se puso una piedra al hombro (literalmente sobre toda la espalda) para poder sobrevivir a los ataques españoles y prenderle fuego al fuerte en Guanajuato y permitir que sus compañeros ingresaran, los mismos que a su vez fueron decapitados y cuyas cabezas guindaron durante tres años, una de cada esquina del edificio, para que el pueblo viera lo que les pasaría a los "insurgentes". (cualquier similitud con Bush es mera coincidencia).

Siguió el viaje por diversos pueblos, la comida deliciosa, los tequilas también!


Guanajuato, como dije, fue lo que más me gustó, su "savoir-vivre", tiene un no sé qué además de los colores por todas partes, la fiesta, la gente alegre, cada esquina con música y con los clásicos tonos rancheros me parecieron geniales. Por el contrario, San Miguel de Allende es como la sucursal de USA en México. Todo lo que se escucha es inglés, es uno de los destinos favoritos para los gringos que quieren retirarse y por lo tanto no tiene ese sabor autóctono que tiene Guanajuato. Los edificios bellos, las callejuelas, pero con rótulos en inglés y bagels en vez de tacos..pues como que no.....

En síntesis, fue una buena despedida de vesícula que ya estaba cantando nube viajera y yo ni cuenta me daba. La perdí como se pierden esas cosas que no siempre tienen mucho sentido pero duelen cuando se van.

7 comentarios:

Grifit dijo...

Que tal estaba checando blogs, y el tuyo me parecio muy bueno.
Tambien aprovecho para invitarte a mi blog
lo acabo de empezar

http://ellichador.blogspot.com/

hasta luego

Hugo dijo...

Muy buena cronica, especialmente para mi, que tengo previsto ir por Mexico este año y justamente a la zona de Guanajuato, etc.
Respecto a tu visita a mi bloga, te la agradezco y si dices que estás intrigada, mejor aún, pues ese es el objetivo de la novela policial.
Un beso

julia dijo...

Yo hice la misma ruta, y me mató Patzcuaro.
Allá quiero volver un día de muertos, a la fiesta en la isla.

Mariela dijo...

Exacto!!!!!!!!!! Eso es lo que más me llamó la atención de Pátzcuaro, como ellos, ante sus dos coterráneos tirados al lago por los españoles creen entonces que éstos vienen cada año a cuidar de su gente y además de toda la comida preferida del muerto, una vez que éste vino, ya queda simple, sin sabores.

Hay que ir!

Literófilo dijo...

Que rico tour de verdad, se me antoja...Por cierto si te gustan los perros como a mi, subi un cuento, bueno hace rato de perros guía y otra ahí que de pronto te puede gustar, saludos.

Gitana dijo...

yo quiero ir!!!

Gitana dijo...

yo quiero ir!!!