viernes, diciembre 15, 2006

Incongruencias

En la Costa Rica de mi infancia creció una fábrica de licores ya crecida, una tabacalera cancerígena, un parque sin ladrones y una casa sin alarmas.

Los bajonazos eran más frecuentes que ahora, y la cicatriz quedaba en cada rodilla al golpearse con tierra y arena subyacentes a un tobogán metálico.

Las luciérnagas se dejaban seducir en vasitos plásticos que apoyaban la fantasía de omnipotencia.

Aprendí que la bicicleta además de divertir era un magneto a cien metros de la casa porque los malhechores invisibles podían quererla.

Las clases nunca fueron tan aburridas como en la U cuando enseñaban a leer lo que ya yo leía. Escribían lo que mi motora fina no podía y los dibujos para arte siempre me los hizo alguna amiga.

Las moscas (si, las moscas!) eran mis mascotas fieles que además me transportaban mensajes desde mi aula de primer grado hasta mamá.

La invasión electrónica me llegó con una caja negra con un hoyo al centro al cual se le presionaba un objeto cuadrado hasta que ella decidiera abrirse y aceptarlo (continuaba la fantasía de superioridad). Había toda clase de objetos inexistentes que mataban o comían detnro de una matriz pero desde ya entendimos que todos en el mismo lugar no; coma o mate!

Posteriormente vinieron las fiestas en las que si la bolsita era generosa tenía ni más ni menos que chocolates gringos.

Siempre entendí que objetos caros y valiosos tenían que venir de otras partes menos de este cafetal con luces.

Así pasaron años nuevos, otros se hicieron viejos y en el intering escuché cada vez más que a lo importado hay que tenerle fe y que adonde haya autómatas ese sea mi lugar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La idea de que todo lo que viene de afuera, especialmente si viene en un idioma que no es el español, en la historia de esta Costarrica, siempre se ha visto como lo mejor.

Siempre se le ha dado la potestad de que nos vea por encima de su hombro.

Por eso cualquier pelagatos nacional puede imponer lo que cualquier pelagatos internacional se le ocurra, con relativa facilidad.

PD: Mariela, por alguna razón que no comprendo, el beta no me permite dejar un comentario como se debe. Y tengo que recurrir al anónimo para poder hacerlo.

Desahuciado

Mariela dijo...

ASí es desahuciado....en cuanto a no poder dejar tu nombre, realmente no entiendo, investigaré a ver qué pasa!

Un abrz